Hoy le dije a mi marido: Paco, me gustaría ir contigo a La Antilla, quiero presentarte a una de las personas más increíbles que he conocido en mi vida, creo que te va a encantar.

Sabes una cosa, tenía el Club más importante del mundo, o al menos así lo veía yo. Y vas a alucinar cuando veas su casa, es como entrar en un cuento de hadas, es mágica, porque en ella vive Raúl.

Raúl García Raya, nació en Asturias, hace 83 años. Vino de “Maestro de Escuela”, hace 65 años, a La Antilla, Lepe (Huelva). Se casó con Rocío Estévez, tuvieron cinco hijos (que ahora viven cuatro), tiene once nietos y cuatro bisnietos.

Su mujer era de Villablanca (Huelva), pero se fue a vivir a Lepe con un año, donde se crió.

Raúl, a los tres años de ejercer como maestro, un año en La Antilla, otro en Lepe y un año en Alosno, dejó la enseñanza y se fue a la “mili”. Al volver de las milicias se casó, y de viaje de novios fueron a Madrid, y ahora os cuento lo que pasó luego. Con un “poquillo” de dinero que tenia de un negocio de antes, montó la “Cafetería Raúl” en Lepe (Huelva).

Y así empozó todo, una idea genial, que ni él mismo pensó que algún día sería la discoteca más grande de España e incluso de Europa, puede ser.

Se levantó él pensando por la mañana, en esa bola de cristal maravillosa que había visto en un discoteca en Madrid. Una bola de mil cristales en la que se reflejaban luces de colores, de esas que daban vueltas en las discotecas y te hacían bailar en la pista, que no las había visto nunca. Puso un tocadiscos y dos altavoces, y así empezó la gente a entrar, y a entrar, y a entrar, en este pequeño “barcito”.

Entonces pensó “voy a traer música en directo”, y la primera actuación importante que trajo fue a “Las Grecas”. El bar entonces tenía una capacidad o aforo para doscientas personas. Y pasó a llamarse “CLUB RAÚL”.

El local lo tuvo que ampliar hasta en cinco veces, alcanzando una capacidad o aforo de diez mil personas, que sólo llegó a llenarse con Mecano, que había diez mil personas dentro y, según la guardia civil, otras diez mil personas fuera en la calle, haciendo cola para poder entrar. Le rompieron la puerta, rompieron la taquilla, vinieron personas de todas parte, hasta de Madrid.

Por el CLUB RAÚL pasaron todos los artistas de la época, más de mil doscientos, sin contar los músicos.

Empezó a hacerse fotografías con cada uno de los artistas que pasaron por ese escenario tan maravilloso y grandioso, como fue el del CLUB RAUL. Hoy en día toda su casa por dentro está repleta de esas fotografías, las paredes, las puertas, ….. Me senté en una butaca y es como si estuviera viendo pasar a todos esos artistas por ese escenario del tiempo.

Me cogió de la mano y me dijo, “ven que te voy a contar una de mis grandes pasiones, el boxeo”. Me sentó en ese pequeño porche mirando al mar y allí me contó cuando él viajó por el extranjero viendo boxear en Washington a Evangelista y Cassius Clay (Muhammad Ali), estuvo Nueva York, en México y recorrió toda Sur América con los boxeadores.

Tanta era esa pasión que tenía, que organizó en su CLUB RAÚL, junto con el promotor Martín Berrocal, varios encuentros de boxeo.

Tubo la suerte de conocer a José Durán, a Evangelista, e incluso a Pedro Carrasco, que fue campeón del mundo cuando se casó con Rocío Jurado.

Seguimos hablando, mirando al mar, y le dije que era muy curioso que no tuviera ninguna foto con mi padre, y me dijo, “no sabes el coraje que me da, pues éramos muy amigos, nos íbamos de cacería juntos y nos llevábamos quince días por ahí. Tu padre hacía las mejores paellas del mundo, y unas migas que quitaban las tapas del sentido, no he visto una cosa igual en mi vida, intenté coger la receta pero yo no tenía habilidad para eso, ni tenia paciencia”.

Me quedé por un instante en silencio, y le pregunté, Raúl, ¿desde cuando vives aquí, en esta casa?,  me dijo que hacía cincuenta años que vivía allí y que allí quería morirse.

“La Casa de las Conchas” o “La Casita Azul”, jamás he visto una casa igual. La primera vez que vine, vi tantísimas cosas en esas paredes por fuera, que no puedo describir. Todo pintado de azul, desde un patinete, una concha de la playa, hasta un zapato. La gente le regala cosas y él se sienta en su porche, saca su latita de pintura, le pega tres brochazos de azul y lo coloca en uno de los huecos de la pared blanca de fuera de la casa.

Me levanté de la silla y le dije: “ven Raúl, vamos a hacernos unas fotos”. En ese momento pensé en el privilegio que es vivir aquí, a la orilla del mar, en este lugar tan marinero como es La Antilla. Está tan pegada la casa al mar, que en cualquier momento, al retroceder una ola, te puedes encontrar en la cocina los peces nadando en el fregadero, jajaja… En las mareas de Santiago, la casa es como la de Noé, te puedes encontrar desde cangrejos y conchas, hasta algas pegadas a las paredes.

Entre risas y un vinito blanco con “casera blanca”, que es lo que toma, le pregunte:

Añil: Dime una frase o un refrán que tenga algún significado para ti.

– Raúl: “Me gustaría que él día que desaparezca de este planeta, me incineraran y me echaran, con viento norte, al mar y apareciera en Australia o en cualquier lugar de este mundo y servir de comida para algo… no se, ¡¡es bonito!!, porque enterrarme ¡¡nunca!!”.

Añil: ¿Cuál es la flor que más te gusta?.

– Raúl: “La Margarita”.

Añil: ¿Y tu color favorito?.

– Raúl: Como puedes ver, mis colores son el blanco y el azul, como la bandera de Huelva, así es toda mi casa, “Blanca y Azul”.

Añil: ¿Qué te dice a ti el nombre de Manuel Pareja-Obregón?.

– Raúl: A mi me recuerda a tantas cosas y a tantas canciones como la Salve del Olé, Olé, que la canta todo el mundo, ese Cantinero de Cuba, esa sevillana de a la Puerta de Toledo, eso es para que le dieran la Medalla de Oro de Andalucía, por lo menos y que lo nombraran personaje ilustre, tocaba el piano y cantaba como nadie, no se ni la cantidad de clases de fandangos que cantaba. Ahora, lo que si sé es que, por encima del artista, estaba una gran persona, era MI AMIGO.

Añil: Que bonito Raúl, ha sido un placer estar aquí hoy, en tu casa, compartiendo contigo estos recuerdos tan maravillosos. Es un privilegio haberte conocido, porque quiero decir que, te conozco desde que era muy jovencita, y que tuve la suerte de estar en ese CLUB RAÚL.

– Raúl: Ha sido un honor y un placer atenderte, un placer que vuelvas a estar en mi casa, es un placer que comamos juntos y es un placer darte un beso muy fuerte. Y también es un placer que con esta entrevista, que tu me haces, todo el mundo sepa que aquí tienen un museo, que pueden visitar cuando quieran, solamente tienen que llamar a “la puerta azul”.

Añil: Raúl, ¿entramos?, creo que están llegando nuestros amigos, Juan Vázquez, su tío Paco Rodríguez Méndez (gran boxeador de Huelva), Antonio Herrero Romero (componente del grupo Los Marismeños), Joaquín Pareja-Obregón de los Reyes (gran pianista), Javier Cabrera Fernández de Córdoba y Leonor Díaz (hija del guitarrista Juan Díaz).

Pues que empiece la fiesta…..

Pol. Ind. La Dehesa S/N. 21.430 Isla-Cristina (Huelva) Telf. 959 343 500 www.usisa.com

6 comentarios

  1. Entrañable entrevista y en La Antilla cuantos veranos maravillosos he pasado en mi niñez y juventud.
    Escribes con tanto sentimiento que se hace corto.
    Enhorabuena. 😘😘

  2. Bonita entrevista, yo también fui al CLUB RAÚL, en el vi a Rocío Jurado, Julio Iglesias, Raphael, y fui a ver boxeo pero no pude entrar no había entradas.

  3. Es un placer que un gran amigo mío que está lejos de aquí me mande este mensaje el cual me ha llegado a emocionar a pesar de la gran amistad que Raul nos ofrece verdaderamente la entrevista es maravillosa y realista cómo es El un PERSONAJE ………….

  4. Author

    Muchísimas gracias. Me alegro que te haya gustado la entrevista. Mil besos.

  5. Impresionante entrevista. Espero que os gusto a todos,

  6. Una pasada de reportaje.
    Artistas e historia!qué más se puede.unir al Arte!Enhorabuena!

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